lunes, marzo 16, 2015

El polvo

La noche está al asedio
en la silla frente a la puerta
esperando.
No a mí, que llevo aquí todo el día
mirando el polvo posarse
acumularse en los muebles.

Se limpian cada día, pero éstos
se ajan, llega la polilla,
se tiran y se compran unos nuevos,
pero el mismo polvo los contagia,
el mismo cansancio del aire.

Mi pelo está lleno de polvo del camino.
Huele a tierra, sal y aceite.
¿Me dejarás morir sola?
¿Vendrás a ver mi extinción
como todas
lenta e inexorable?

Aun quedan muchos años, no pensemos
ahora en eso, pensemos en el polvo,
en cómo lavarnos el pelo, o en cómo
untarnos en cenizas.